Existen varios términos para referirse a los diferentes tipos de traducciones que se confunden frecuentemente. Estos términos son: simple, oficial, certificada, jurada, notariada y legalizada. Por lo tanto, es importante saber que no refieren a lo mismo.

Con base en el documento a traducir, el trámite o el proceso legal para que lo requiere, así como el instituto o el país destinatario, se determinará qué tipo de traduccion necesita.

En este artículo explicamos más sobre los tipos de traducciones y para qué sirven.

¿Cuál es la diferencia entre una traducción oficial y una traducción simple?

La “traducción oficial” contiene una declaración por parte del traductor en la cual consta que su traducción es fiel al texto original. Por lo mismo, es necesario que el traductor la imprima, selle y firme.

Una “traducción simple” no lleva ninguna declaración por parte del traductor e incluso puede entregarse digitalmente.

¿Cuándo se necesita una traducción oficial?

Cuando realice algún trámite en el extranjero o cuando va a realizar un trámite o proceso legal en México con documentos emitidos en el extranjero, sus documentos tendrán que traduccirse por un traductor oficialmente reconocido en el país o el estado en que se van a usar. Algunos ejemplos de documentos que requieren una traducción oficial son: actas de nacimiento, matrimonio, divorcio, defunción; contratos y actas notariales; estados de cuenta, documentos de identificación, transcripciones oficiales y cualquier otro documento que se necesita para un trámite o proceso legal.

Si va a realizar un trámite o proceso legal en el Estado de Quintana Roo con documentos del extranjero, necesitará una traducción hecho por un perito traductor avalado por el Poder Judicial del Estado de Quintana Roo. Nosotros contamos con tales peritos. Contáctanos aquí.

Los documentos o textos que por lo general solamente necesitan traducirse de forma simple son: manuales, textos literarios, contenidos de páginas web u otros medios de comunicación, correos electrónicos, etcétera.

La traducción certificada

La traducción certificada es la traducción oficial más sencilla. En el reverso de la traducción, el traductor coloca una leyenda en la que declara que su traducción es una traducción fiel al texto original. Esta leyenda generalmente está provista de su firma y sello. Traducciones certificadas pueden utilizarse para procesos internos de empresas o para la incorporación en alguna escuela o universidad. Sin embargo, no tienen validez legal alguna si el traductor no es un traductor jurado, o bien, perito traductor.

La traducción jurada

La traducción jurada es similar a la traducción certificada, con la diferencia de que el traductor que la certifica es un perito traductor o traductor jurado, o sea, un traductor reconocido por alguna autoridad competente. En México, los traductores pueden autorizarse por parte del Poder Judicial del Estado o por parte del Poder Judicial de la Federación como perito traductor.

Una traducción jurada tiene validez legal en el estado o el país que ha acreditado al traductor. Las traducciones de peritos traductores de idiomas poco comunes, como el holandéso o el árabe, generalmente son aceptadas en otros estados dentro de la repúbica cuando éstos no cuentan con un traductor de tal idioma. La traducción de un perito traductor en México no tiene validez en otros países, salvo en el caso de que la traducción sea legalizada o apostillada por la autoridad competente, siendo el Ministerio de Relaciones Exteriores, la Secretaría de Gobernación o la embajada o el consulado del país correspondiente.

La traducción notariada

Una traducción notariada es una traducción cotejada ante un notario público. El notario público no certifica el contenido o la calidad de la traducción, sino más bien consta la identidad del traductor. En este caso, el notario público añade su sello a la traducción y adjunta una copia certificada del documento original. Este tipo de traducción solamente se usará en casos especiales en que los intereses de las partes son de cierta magnitud, por ejemplo en caso de una fusión de empresas transnacionales.

La traducción legalizada

En caso de una traducción realizada en México para uso en el extranjero, es necesario que, además del documento original, también la traducción sea legalizado o apostillado. No se certifica el contenido o la calidad de la traducción, sino únicamente la firma y el sello del traductor, constando que es perito autorizado en México. Además, la legalización o la apostilla solamente es válida en países firmantes de la Convention de la Haya (entre ellos México). En cuanto a los países destinatarios que no forman parte de la Convención de la Haya, se tendrá que investigar directamente en la embajada o los consulados de estos países destinatarios, cuál debe ser la forma de legalizar las traducciones hechas en México. En algunos casos, la embajada no brinda el servicio de la legalización, por lo cual no es recomendable traducir sus documentos en México, sino llevarlos a traducir en el país destinatario.

En resumen, es importante saber qué tipo de traducción requiere. Para trámites en México es recomendable solicitar la traducción del documento o texto a un perito traductor de México, que puede proporcionarle una copia de su nombramiento y que certifica su traducción mediante su leyenda, sello y firma en el reverso de la traducción. Si requiere una traducción para algún trámite en el extranjero, puede realizarla en México, siempre y cuando el traductor sea reconocido en el país correspondiente o si se puede efectuar la legalización de sus traducciones por algún instituto en México o la embajada del país mismo. No obstante, cada país e institución establece sus propios términos y condiciones en cuanto a la aprobación de traducciones realizadas en el extranjero. Si tiene la opción de realizar la traducción con un traductor en el país destinatario, siempre es mejor.

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